La historia de
esta mujer se remonta al momento en que dos
familias salieron de Londres en 1869 rumbo al Puerto de Montevideo a
bordo del motovelero “Druro”.
Formaban
dichas familias los esposos Lawrence y Don James Lewis con su señora Eleonora
Elisa Britten y su hijito Guillermo. Luego de una travesía que duró más de un
mes al llegar a puerto, embarcaron rumbo a Ushuaia en una goleta a vela.
La función de
ese grupo era crear una misión evangélica para cristianizar y educar a los
indígenas fueguinos.
Don James Lewis era especialista en
construcciones y Lawrence en agricultura. Ambos eran esperados por el jefe de
la misión en Malvinas, Don Tomás Bridges.
Luego de dejar
provisionalmente a su esposa e hijo en Malvinas, Don James Lewis siguió viaje a
Ushuaia acompañado por un mulato llamado Jacobo Resyk, quien lo habría de
ayudar en la construcción de las dos habitaciones que debían servirle de
albergue.
Pasado un
tiempo la esposa e hijo embarcaron rumbo a Ushuaia y debieron soportar continuas
borrascas y chubascos bajo la inclemencia de temperaturas muy bajas. Por fin la
goleta ancló en el Canal de Beagle. De
todos los animales que llevaban a bordo para procrear en Ushuaia, murieron
todos, excepto dos cabras blancas.
Eleonora de Lewis, abuela paterna de Orissa Lewis, foto tomada en Río Gallegos, pcia. de Santa Cruz . Foto de "Argentina Austral" , 1929.
Quien mayor
impacto causó entre los indígenas locales fue la Sra. Eleonora con sus cabellos
rubios y ojos azules.
Meses más
tarde habría de nacer el segundo hijo de la pareja Britten-Lewis, a quien
bautizaron con el nombre de “Ushuaia”.
El primer
invierno que pasó la pareja en esa localidad junto con el mulato Resyk, fue
excesivamente riguroso y al poco tiempo se agotaron los víveres que les habían
dejado y se vieron obligados a mantenerse, imitando a los indígenas del lugar,
comiendo mejillones, pescado y de un nada agradable “fungus”, hongo local que recogían de la
corteza de los árboles. Su esposo y el mulato iban al bosque a procurar leña
para cocinar y calefacción y ella se quedaba sola, recibiendo ayuda de los
indígenas locales.
Entre otras
tareas Misses Britten enseñaba a las mujeres a
coser, a pesar de la falta de elementos apropiados. Los
hombres y mujeres locales no tenían frío y en pleno invierno se desplazaban
desnudos.
La misión
repartió ropa entre ellos. Los yaganes de un saco, lo partían en tres pedazos y
un par de pantalones servían para dos hombres, cada una vestía una pierna.
Las mujeres
eran mas trabajadoras que los hombres, ellas cuidaban las canoas que fabricadas con corteza de árboles unidas o
cosidas con piel de ballena y que amarraban con algas marinas (supongo que
hacían uso de los largos tallos del
“cachiyuyo” Macrocystis pinífera) y las mantenían permanentemente a
flote a cierta distancia de la costa.
Una vez
amarradas las canoas, los mujeres si tiraban al agua y nadaban hacia la playa,
retornando al día siguiente para buscarlas y
acercarlas a la playa, ya que los hombres no sabían nadar. En el fondo
de la embarcación ardía siempre un
fuego, sobre un “champón” obtenido con tierra y pasto. Todas las noches el
fuego era retirado de la canoa y mantenido prendido durante la noche para
evitar la pesada tarea de volver a prender el fuego, a través de la frotación
de maderos secos.
Algunas de las
familias de los yaganes se distinguían por tener dos mujeres.
Durante el
segundo año, ya establecida la misión en Ushuaia lograron que se
establecieran unas 300 familias,
ayudando a que la vida de los esposos Lewis no fuese tan solitaria. Con
posterioridad fabricaron una capilla y se intensificó la enseñanza de los
indios. Y de paso los misioneros aprendieron el vocabulario indígena. Merced a
ello pudieron traducir al yagán diversos himnos religiosos, que según parece
los naturales se complacían en cantar. Su voz era gutural pero no carecía de
gracia.
Lewis
investigó las versiones existentes de la existencia de antropofagia entre los indígenas y legó a la conclusión
que no tenía fundamento. Le tocó a él recoger los restos de las anterior
expedición/misión, cuyos restos no habían sido violados por los fueguinos.
Las relaciones
entre los misioneros e indígenas fueron cordiales
en todo momento, tocándoles en una sola oportunidad presenciar una batalla
campal entre dos bandos en la que participaron la totalidad de ellos, sin
armas. Aferrándose con ambas manos trataban de desnucarse. De la batalla
participaban también las mujeres defendiendo a sus maridos con la ayuda de los remos.
La gritería era infernal. Matizada con los ruidos que producían los remos al chocar
con los cuerpos desnudos,
En esa ocasión
se pusieron cada uno en la puerta del rancho armados con una escopeta y un
hacha, que eran las únicas armas que poseían y que no necesitaron usar. De esa
batalla quedaron tres muertos y muchos heridos sobre el campo, que fueron
socorridos por los misioneros.
Después de esa
batalla no hubo otras.
Muchos yaganes
aprendieron a hablar ingles, lo que contrastaba con el yagan que poseía muchos
vocablos al compararlo con el idioma de los onas y alacalufes.
Lewis fue el
autor del primer diccionario yagan. En una oportunidad se lo prestó al
explorador Cook cuando pasó por el extremo austral y nunca lo retornó...Lewis también
fue el descubridor del lago conocido en la actualidad bajo el nombre de
Fagnano. Y a su vez fue el primer hombre blanco que navegó en ese lago por
medio de una canoa que fue transportada
en hombros por los naturales.
Cinco años
después la familia Lewis pasó a una isla en el archipiélago de las Malvinas (Isla
Vigía o Keppel) donde la misión tenía una chacra, en la que los indígenas eran
enseñados a cultivarla para luego regresarlos a
Tierra del Fuego donde se suponía que habrían de entrenar a otros
indígenas el arte del cultivo.
Fue en esa
época que muchos de los isleños, que eran ovejeros, comenzaron a emigrar al
continente, especialmente a la
Patagonia argentina, partiendo siempre desde Punta Arenas. La Patagonia estaba
desierta, excepto las tribus originarias. Los futuros ganaderos patagónicos embarcados
junto con los piños de ovejas partían de Malvinas con sus ovejas, con grandes
dificultades y pérdidas de rebaños.
El primer
ovejero en instalarse fue Tomas Greenshields que pobló Cabo Vírgenes en la actual provincia de Santa Cruz, junto con
su cuñado Guillermo Douglas. A ellos les
siguieron los Rudd, Halliday, Eberhard, Felton Mac George, Scott, Smith,
Jamiesson, etc. que ocuparon los campos cercanos a Rio Gallegos. Mas tarde le
siguieron los Patterson, Frazer, Wallace, Blake, Munroe, Hope, Kyle y otros que
optaron por la región cercana a San Julián y Juan Greenshields que pobló Bahía
Camarones.
Los hijos de
los Lewis, convertidos ya en hombres: Guillermo (ver más información en este
blog, en el articulo “William (Jr.) Lewis y la Sociedad Misionera Sudamericana
en Malvinas”) y Frank Ushuaia se despidieron de sus padres para radicarse a su
vez a la ganadería en Santa Cruz .(1) siguiendo así los pasos de los malvineros ya
afincados en la
Patagonia. Transcurridos varios lustros, los esposos Lewis se
trasladaron a Santa Cruz junto a sus
hijos. La Señora Eleonora
que vivió en Río Gallegos alcanzó la edad de 86 años, donde falleció en Setiembre de 1929 Esta es la historia de una
vida virtuosa., que a pesar de la rigurosidad del clima en el que vivieron,
mantúvose jovial y bondadosa. Ella representa el abnegado y fecundo aporte
ingles a la civilización de nuestro lejano y desierto territorio austral.
Notas:
(1) ver en este mismo Blogel artículo sobre "Willian (Jr.) Lewis, la historia resumida del padre de Orissa Lewis."
Este texto fue abreviado el autor HPC en base al articulo
escrito por Reynaldo J.C. Ravazzoli en (1) ver en este mismo Blogel artículo sobre "Willian (Jr.) Lewis, la historia resumida del padre de Orissa Lewis."
